Low Kick: La marca de Comodoro que "se plantó" ante la crisis y hoy viste a los luchadores de la Patagonia
- Leo RaW
- 10 dic 2025
- 4 Min. de lectura
Emprender en Comodoro Rivadavia es un viaje distinto. Las distancias son largas, los costos son altos y competir con los grandes es, por decir poco, complicado. Sin embargo, es ese mismo entorno hostil el que forja el carácter de marcas como Low Kick. Nacida en el corazón de la capital petrolera, esta firma de indumentaria deportiva demuestra que se puede crear productos de nivel profesional con ADN local. Conocé la historia de resiliencia y garra detrás de la etiqueta que hoy eligen los luchadores del sur.

Detrás de cada marca que vemos en el ring, hay una historia invisible de esfuerzo. En el caso de Low Kick, esa historia tiene nombre y apellido: Diego Villamayor. Con 34 años, Diego es la mente (y las manos) detrás de un emprendimiento que nació de una observación simple pero certera: la falta de identidad en la ropa de entrenamiento.
"Comenzó con una idea de independencia económica", relata Diego. "Veía que los competidores y compañeros del gimnasio no tenían más de un short para entrenar o que las opciones de diseño eran todas iguales, diferenciándose solo en un par de colores". Corría el año 2019 y el mercado local estaba desabastecido. Fue ahí donde vio la oportunidad de ofrecer algo distinto.
Construyendo el Oficio: Aprendizaje y Adaptación
Nadie nace sabiendo fabricar indumentaria técnica, mucho menos para deportes de contacto donde las costuras sufren tensiones extremas. Pero Diego tenía una base: la curiosidad y la herencia familiar. "Sabía hacer moldes y coser a máquina de una manera rudimentaria, cosas que se aprenden de chico... mis abuelas sabían de costura, así que terminaba aprendiendo de 'metido'", recuerda con un poco de nostalgia.
Ese aprendizaje casero fue la semilla. Sin embargo, el camino del emprendedor patagónico nunca es lineal. A meses de arrancar, la pandemia de 2020 cerró los gimnasios y puso al mundo en pausa. Lejos de bajar la guardia, Low Kick se adaptó para sobrevivir: "Tuvimos que cambiar de producto a barbijos, después a delantales y pecheras. En todo ese camino perfeccionamos un montón el oficio".
Esa "escuela" forzada por la crisis les permitió volver en 2021 con una calidad superior, listos para fabricar los shorts que Diego había visualizado desde el principio.

Diseño Personalizado: El Golpe de Nocaut a la Competencia
Hoy, competir desde Comodoro contra la inmediatez de la venta online y las grandes marcas de Buenos Aires parece a simple vista una pelea desigual por donde se la mire. Sin embargo, Low Kick encontró su ventaja competitiva en algo que las fábricas masivas no pueden ofrecer: la personalización total.
"La traba más grande sin grandes capitales es que este negocio es de temporada y a pedido", admite Diego sobre las dificultades financieras. Pero convierte esa debilidad en fortaleza: "Nuestra ventaja es la posibilidad de diseñar específicamente lo que el cliente quiere: colores, gráfica, logos. Trabajamos con muestras digitales que son una visual exacta de lo que van a recibir".
La calidad es el otro pilar. No son prendas de moda, son herramientas de trabajo. Utilizan telas resistentes (las mismas usadas para acrobacias) y costuras reforzadas pensadas para aguantar el uso intenso, tanto amateur como profesional. "Me pone contento saber que hacemos un producto que sirve para el deporte exigente que lo requiere", afirma el emprendedor.
Identidad Patagónica
El nombre "Low Kick" (patada baja) no es casualidad. "Es la primera patada que se aprende y la que te acompaña desde el primer día", explica Diego. Esa constancia es la que ha llevado a la marca a cruzar las fronteras de la ciudad.
Aunque la logística sigue siendo un desafío (han tenido consultas hasta de España que no pudieron concretar), los pantalones comodorenses ya se usan en Santa Cruz, Neuquén, Río Negro, Buenos Aires, Tierra del Fuego y Entre Ríos.
Sin embargo, para Diego, el éxito no se mide en kilómetros, sino en pertenencia local. "Tal vez lo más interesante no es la distancia, sino ver las fotos de los eventos locales y reconocer que la mayoría de las escuelas y practicantes tienen un short nuestro", confiesa con orgullo.

De cara el futuro
Hacia el futuro, y con la mirada puesta en el 2026, el objetivo es simple pero potente: crecimiento y prosperidad. Para un emprendedor que aprendió cosiendo en casa y sobrevivió a una pandemia reinventándose, cada pedido es una victoria que demuestra que, con garra y calidad, la industria local puede pelearle de igual a igual a cualquiera.
Al final del día, para el deportista de Comodoro, subir al ring con una prenda fabricada en tu propia tierra tiene un valor agregado que no se mide en pesos: Low Kick es la prueba de que en la Patagonia hay talento de sobra para vestir a los campeones, así que si buscás renovar tu equipo y llevar el sello local en tu esquina, podés contactarlos directamente a través de su Instagram.




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