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De la 'bolsita' de 10 prendas al showroom propio: la historia de Carolina y el milagro de emprender en plena crisis

  • Foto del escritor: Leo RaW
    Leo RaW
  • 21 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

Empezó con 10 prendas y un préstamo de su mamá jubilada: la emprendedora de Comodoro que crece desde su casa




Corría el mes de Julio del año 2021 en Comodoro Rivadavia. La pandemia empezaba a aflojar, pero la crisis económica apretaba fuerte puertas adentro. En una casa alquilada del barrio, Carolina y su esposo hacían cuentas que no cerraban. Él se había quedado sin trabajo y ella, con un bebé recién nacido en brazos, sentía que las "changas" no alcanzaban para cubrir el alquiler y los pañales. Entre otras cosas.


Fue en ese momento de incertidumbre donde nació su deseo de emprender, no en una oficina lujosa, sino desde la fe y la necesidad.

"No sobraba dinero, esa es la realidad", recuerda Carolina hoy, casi cinco años después. Sin capital para invertir, tomó una decisión difícil pero necesaria: pedir ayuda. Su "inversionista ángel" no fue un banco, fue su mamá, una jubilada que cobra la mínima. "Mi mamá averiguó en ANSES y le daban un préstamo de 70.000 pesos. Me dijo: 'Yo lo saco, te lo deposito y vos hacé lo que tenés pensado'".


La realidad golpeó rápido: de esos 70 mil pesos, 40 mil se fueron inmediatamente en deudas y cosas básicas que faltaban en la casa. Para el sueño del negocio propio solo quedaron 30.000 pesos.


La "bolsita" y el bebé Con ese pequeño resto, Carolina hizo su primera compra. "Fue una bolsita chiquita, no sé si llegaban a ser diez prendas". Sin auto y sin local, su rutina se convirtió en caminar las calles de Comodoro. Salía con el bolso en un brazo y su bebé en el otro, visitando a las clientas a domicilio.


"Muchas clientas conocen a mi hijo desde bebé porque él iba conmigo a todos lados cuando yo salía con el bolsito", cuenta con emoción.


Carolina encontró un nicho que sintió que podía explotar. Empezó pensando en las mujeres de la iglesia que buscaban ropa elegante pero recatada, sin faldas cortas ni escotes provocativos. Pero el boca a boca en Comodoro corrió rápido. Pronto, empleadas bancarias, azafatas y administrativas empezaron a llamarla buscando blazers y pantalones de vestir que no conseguían en las tiendas tradicionales.




De una bolsita con ropa al showroom propio


Hoy, la bolsita de 10 prendas se transformó en un showroom completo, pero Carolina mantiene los pies en la tierra. A diferencia de otros que se lanzan a alquilar locales en el centro y terminan asfixiados por los costos, ella decidió que su negocio crezca en su propio hogar.


"Por el tema de los costos, alquileres e impuestos, decidí quedarme en casa. Esto me permite atender a mis clientas con cita previa y, lo más importante, seguir criando a mi hijo".

A punto de cumplir cinco años con su emprendimiento, Carolina reflexiona sobre la clave de su supervivencia en una economía tan volátil como la nuestra. Reconoce que hubo momentos en el que algunos clientes le fallaron, donde le quedaron debiendo dinero y donde la competencia desleal la desanimó al ver que copiaban sus modelos.


"Muchos piensan que comprás mercadería y hacés plata enseguida, pero esto tarda años", advierte a quienes quieran emprender. Para ella, el secreto no es financiero, sino espiritual: "Es perseverar. Saber que vas a tener buenas y malas, pero confiar en lo que emprendiste".

Aquellos 30.000 pesos que sobraron de una jubilación mínima hoy son percheros llenos de "ropa para las hijas del Rey", y el testimonio de que, en Comodoro, el esfuerzo familiar y la fé todavía rinde frutos.


Si querés contactar con ella para conocer su showroom podés acceder a sus perfiles en redes sociales mediante los siguientes links:

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