Abrasoles pide auxilio: el refugio de 20 familias busca un "gesto de apoyo" para seguir funcionando
- Leo RaW
- 16 dic 2025
- 2 Min. de lectura
A punto de cumplir 8 años de trabajo en Comodoro, el recorte de ayudas para sus ferias mensuales y el aumento de costos fijos ponen en jaque a la institución. En diálogo con El Sur Conecta, su coordinador advirtió: 'No hay hoy un lugar donde reubicar a este grupo si cerramos'.

Mientras en el interior de Abrasoles se construyen oportunidades laborales para personas con discapacidad, la realidad económica es amenazante. Lo que para casi 20 familias comodorenses es un refugio de salud y pertenencia, hoy depende de un "gesto de apoyo" de la comunidad para sobrevivir.
Fabián Alaniz, coordinador general de la institución, explica que la crisis no es nueva, pero sí el detonante actual. "La mayor dificultad es reunir el alquiler y los servicios de luz y gas", detalla. Abrasoles, que este 6 de enero cumplirá 8 años de vida, solía cubrir estos costos fijos mediante la autogestión: una venta de empanadas mensual.
El corte de la cadena
El problema surgió hace unos cinco meses. "Antes recibíamos los insumos para hacer esa feria; con eso cubríamos gastos. Este año no recibimos esa misma ayuda", revela Alaniz. Sin la materia prima donada, la ganancia de las ventas se licuó, obligando a los 8 profesores del centro a lanzar un pedido de auxilio directo a los vecinos.

Una agenda de oficios y contención
Basta con mirar la grilla de actividades para entender lo que está en juego en la sede de San Martín 1340. Abrasoles funciona como un Centro de Formación Integral con una oferta diversa que ocupa toda la semana.
Los lunes comienzan con Yoga, Música y Taller de Lectura y Comprensión de Textos, herramientas clave para el desarrollo cognitivo. La semana continúa con actividades físicas y culturales como Ping Pong y Folclore los martes, mientras que los miércoles se dedican a oficios manuales específicos: Cerámica, Telar Mapuche, Tejido y Cocina.
La propuesta se completa los jueves con Ritmos Libres y el Taller de Radio —un espacio de expresión fundamental para los alumnos— y cierra los viernes reforzando la convivencia con Yoga y el taller de "Habilidades Sociales". Perder este espacio significaría desmantelar una rutina estructurada que, para muchos asistentes, es su principal conexión con el mundo exterior.
Un costo social impagable
Más allá de los números, el cierre de Abrasoles dejaría un vacío institucional en la ciudad. El centro trabaja específicamente con personas con discapacidad intelectual, física y visual, un segmento poblacional que, según Alaniz, "hoy por hoy no tiene otro lugar donde ser reubicado".
"Cada núcleo familiar cuenta con este servicio: tener a su ser querido en un lugar haciendo una actividad buena, trabajando en su salud", agrega el coordinador. Además, el centro funciona como un puente real hacia el empleo: "Ya tenemos varios chicos que están trabajando en otras partes gracias a lo que aprendieron acá".
Hoy, Abrasoles no pide lujos, pide sostener la luz, el gas y el techo para seguir enseñando.





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